La vida del estudiante es dura. Para ser un buen estudiante el estudio debe ser regular y continuado, todo lo contrario a lo que los alumnos hacen. El día más tenso que tiene un estudiante es el día anterior al examen. Ese es el primer día que te lees el tema y sabes que puedes aprobar con algo de suerte o que el estudio va a ser para nada. La vida del estudiante es así, una flojera te recorre la mente los días libres, en los que ve acercarse fechas importantes que tu intentas no recordar. La biblioteca es la excusa perfecta para los hijos y sus padres ignorantes, que creen que en ese lugar su hijo va a estudiar más de lo normal. La verdad es que la biblioteca es el lugar céntrico de la vida del estudiante. Allí quedas para jugar al fútbol, salir a echar una vuelta, fumar en el parque,… es decir, infinidades de cosas. Mientras que tú gamberreas con tus amigos, tu madre habla con sus amigas de ti diciéndoles: “Mi hijo es un ejemplo a seguir. Está todo el día estudiando y aunque saca notas medias, el nunca ha repetido.” Pero orgullosa si tu hijo ha fumado más porros que “el Barajas”, ¿vas a decir que tu hijo es un ejemplo a seguir?La realidad de hoy en día es que los padres no saben lo que sus hijos hacen o dejan de hacer en las calles. Por eso el estudiante sabe que no es necesario estudiar, ya que los padres no saben hasta el final de la evaluación que su hijo ha sido un flojo todo el rato después de pagarle clases, viajes de ida o de venida, o en casos extremos un apartamento. Los padres pensaran que es muy difícil lo que hace su hijo y por eso no ha podido sacárselo. La verdad es que somos muy flojos, nosotros queremos fiesta, y contra más haya mejor.
Aunque es verdad que siempre un estudiante tiene sus momentos de anti bajos, la verdad es que ser estudiante tampoco es tan duro.
Lo peor que se lleva son las salidas de los sábados con los amigos. No siempre puedes salir con tus amigos. Según tu agenda escolar, puedes salir o no, aunque yo soy de los que salgo aunque tenga que hablar latín al día siguiente. La vida hay que vivirla a fondo y por eso no podemos estar obsesionados con las cosas que nos ocurren a diario en el centro educativo o en la universidad. Los estudios no lo son todo, pero para mí la felicidad y la amistad casi todo.


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